miércoles, 28 de diciembre de 2016

Reaprópiate del término "amor".

Me da inseguridad pronunciar la palabra amor, aún más decir que estoy enamorada.

El miedo al amor, el miedo al compromiso, decir que soy anti-amor, que no quiero enamorarme en mi vida, que no creo en el amor y similares han inundado mi boca y cabeza durante mucho tiempo.

Pero joder, ahora lo pienso y normal que tuviese miedo y lo evitara si la gente cualquier mierda la hace "en nombre del amor" y huele mal y te jode. Te violan en nombre del amor, te humillan en nombre del amor, te agobian en nombre del amor, te destruyen en nombre del amor...

Frente a este podrido sentimiento suele haber dos posturas: la de protegerte de él y avisarte para que te andes con ojo y la de empujarte al pozo diciéndote que en su fondo hay pétalos de rosa y que aunque sientas pánico por la caída caerás en blandito y que se alegran mucho por ti. Ninguna me gusta.

Y joder, entiendo que lo evitara a toda costa, que escupiese flemones sobre el amor. Si al fin y al cabo ,así entendido, es una mierda.

Pues bien, reniego del amor tal y como siempre lo he entendido y me reapropio del término. Reniego de llamar amor a relaciones que he tenido en el pasado y a lo que he sentido hacia ellas. No creo que sentirme manipulada, insegura, agobiada, indefensa, pequeña, obsesionada, impotente, dependiente, sola, atacada, maltratada, violada, etc sea amor.

Ya no hablo de la típica relación monógama sino también, de relaciones abiertas, poliamor, relaciones de amistad, familia o incluso de la anarquía relacional. Entre el amor y la mierda hay una fina línea; y poned todas las etiquetas que queráis a vuestras relaciones, o no pongáis ninguna, que aunque la mierda se vista de seda, mierda se queda.

Como dije antes, voy a reapropiarme del término ¿Cómo? Lo deconstruyo ¿Cómo? Destruyo el concepto y lo reinvento ¿Cómo? No voy a definirlo y a encasillarlo en unas pocas palabras. El lenguaje no va a abarcar lo que para mi es amar, ni el amor, ni na; pero sí voy a intentar hablar de él.

Para empezar, no hay amor sin cuidados, sin respeto y sin valorar a la otra persona. Todo esta entrelazado y se retroalimenta.

¿Cuidados? Entendidos en un abanico más genérico, no sólo lo que se entiende como cuidar a alguien cuando está enfermo; ahora me explico. No hay un patrón de cuidados porque este hay que crearlo en conjunto, con la otra persona. Cuando quieres a alguien sanamente, quieres que esté bien y tampoco quieres agobiarle, por tanto, lo que molaría sería estar ahí hasta donde la otra persona te deje. Cada una da de sí lo que puede y lo que quiere, también hay que autocuidarse.

Cuidar no es estar 24/7 preguntando a esa persona como está ni en un sin-vivir en el que le abanicas mientras le metes uvas en la boca. Eso es una mierda, tanto para ti, como para la otra persona, como para la relación. Yo diría más que es tener en cuenta la salud mental de la otra persona e intentar no dañaros entre sí, comunicar las cosas con asertividad, preguntar de vez en cuando, respetar tiempos y espacios, entender determinadas situaciones y dejar un margen de respuesta, no insistir, no exigir, no hacer de ti una dependencia.

Blabla, quizá en otra ocasión dedique unas líneas más a este tema. Para terminar, los cuidados están en TODO, desde el momento que compartes con esa persona (comer, hablar, escuchar, leer, salir de fiesta, dormir, jugar, follar, hacer el amor, etc) hasta cuando estas en tu casa y piensas en esa persona, también cuidarnos de pensamientos tóxicos es cuidar.

Teorizar sobre esto hace que me suene como si cuidar fuese estar encima de la otra persona dándolo todo, y no va así. Es mucho más simple. Si respetas, tienes en cuenta, valoras y comunicas, creo que sale solo. Si no te respetan, no te tienen en cuenta, no te valoran y no hay comunicación, aunque tú sí lo hagas, la relación será una mierda porque tendrás que tragar y aguantar prácticamente todo el peso de esta sobre tus hombros, te quemarás y te hará mucho daño; por eso, también, respétate, tente en cuenta, valórate, se sincera contigo misma y no te pierdas de vista. Cuidar en esta sociedad puede ser un peligro, no dejes que utilicen tus armas. Cuídate.

 He hablado sobre la comunicación, y me gustaría dedicarle unos segundos más, para mí es una de las herramientas de más peso para que una relación vaya bien, y ya que existe, utilicemosla. Comunicar lo que sentimos, lo que queremos y lo que no, lo que nos apetece y lo que no, lo que podemos dar y lo que no, es importantísimo. Entiendo que cueste un porrón, es totalmente normal que traguemos nuestras palabras por miedo al qué pasará; pero os aseguro que si estáis en un entorno cómodo puede que una vez que hayáis dado el paso, fluya. Podemos intentar forzarnos un poco a comunicar, como si vomitásemos lo que nos está removiendo (para bien o para mal) y una vez soltado es mucho más sencillo manejar lo dicho, y la situación. Aquí, por ejemplo, los cuidados entrarían si decimos las cosas con asertividad, es decir, comunicar lo que nos mueve cuidando el lenguaje para no apuñalar a la otra persona y también cuidándonos a nosotras mismas para sernos fieles y para no olvidar lo que queríamos decir.

Cuando se habla de comunicación, solemos entender comunicación oral. Y no, rotundamente no. Como he dicho antes, cuesta a veces bastante decir determinadas cosas, tanto por la situación, por tu contexto, por miedos, etc Así que para cuidar y cuidarnos, será muy importante tener en cuenta todas las formas que tenemos de transmitir, como la comunicación corporal. Observar de vez en cuando cómo está la otra persona y, preguntar si notas algo raro, no está de más. También, si en determinado momento notas incomoda a la otra persona, parar y preguntar no está de más tampoco. Creo que es hasta nuestra responsabilidad estar atentas a estas cosas y ablandar el terreno para que la otra persona pueda expresarse si quiere.

Sé que me gustaría decir muchas cosas más, pero para ser lo primero que escribo sobre este tema, creo que ya está bien. En resumen, así da gusto querer, amar y compartir tiempo con las personas que apreciamos. Los cuidados, para mi, son la propaganda, los disturbios, el sabotaje, las manifestaciones y hasta la revolución de mi vida. Es acción directa contra lo que me han enseñado, es una alternativa clara a la forma de relacionarnos, es luchar por mi y por lo que aprecio a diario.








miércoles, 14 de diciembre de 2016

Día

Las calaveras atufan su mierda,
puede que no crean en nada
pero crean. 
Y caminan a paso fijo, 
mirando el tallo verde
que empuja el gris asfalto.
No paran,
tienen prisa 
pero lo pisan 
creyendo creer 
que no han hecho
ningún daño
porque no se han parado
a arrancarlo.

Se me ha cruzado un gato pardo
mientras las gotas
desbordaban mis ojos.
El cielo llora
mientras me seca
las lágrimas con las suyas.

La angustia viene de aquí,
quizá el viento busque allá
acariciar mi cara 
con sus manos frías 
de uñas mordidas.

Nuestros filos
han navajeado 
la figura de la luna 
hasta hacerla 
cadavéricamente 
palidecer.

Sus mares
surcan mi piel
helándome 
hasta volverme azul 
también.

La hierba me resbala 
y me hace cosquillas  
cuando el sonido 
de mis carcajadas 
espantan dos alas.

Y las ramas cursivas 
no dejan de bailar 
con más ritmo
y fuerza
que nuestros 
vals.





domingo, 11 de diciembre de 2016

Momentáneo

Me clavaría las uñas en la piel
y me la arrancaría,
para comprobar
si es verdad eso que dicen
de que el animal
está dentro.

Sangraría hasta limpiar mi sangre
de la mierda que trago y corre
día a día
segundo a segundo
ahora
por mis venas.

Sé que la presión en el pecho
acabaría 
corriendo
aullando
rugiendo
sacando los dientes
a la buena gente
la peor
la más humana
el horror
en su culminación
GILIPOLLAS

Lloro escribiendo
escribo llorando
con el cuerpo en tensión
y tecleando a martillazos

Si nunca estaré donde quiero estar
voy a dejar de abrazar a esas constantes
porque si las hay
no son para mí

He sumergido mi cuerpo
en el agua caliente
mil veces
ya me lo sé
me sacudo y 
tirito
encogida
con los labios morados
y los dientes apretados
hasta que me templo
desnuda
a temperatura ambiente.







domingo, 4 de diciembre de 2016

Caricia

Mis lagrimas de débiles
no tienen nada.
La rabia fluye
en la caricia
de estas gotas saladas.

Cuando lloro me imagino mi cuerpo explotando en mil pedazos ácidos, ardientes y punzantes. Pedazos de rabia van surcando el aire hacia el objeto que me la produce. Mis cachos se clavan en él, le queman y corre la sangre por la tierra dejando un rastro de ceniza. Y muere, de verdad, para mí, para siempre.

Y dejo de llorar
caminando
con un puño cerrado
clavándome las uñas
en la palma de la mano
y mi boca respirando
al son
del humo del tabaco.



Y mi cuerpo desintegrado va recomponiéndose con su FUERZA magnética. Voy tocando con cariño cada parte de mi, irradio calor y me arropo en él. Siento una cicatriz más por dentro, de alguna forma sigo siendo aliada del recuerdo. Y aprendo.